No pensé que se sintiera así

Nadie me explicó esto. Nadie me dijo que iba a ser así. Me hablaron de cambios hormonales. De bochornos. De ciclos que se van. De dormir mal.
Pero nadie me dijo que un día iba a estar sentada en un avión, rumbo a mi primer viaje a España, y que, sin previo aviso, algo dentro de mí iba a estallar.

No fue un calor normal.
Fue como una explosión que empezó en las pantorrillas y se expandió por todo mi cuerpo, como si un gas caliente se hubiera soltado por dentro.
En segundos, el sudor empezó a caerme por la cara, el cuello, la espalda, como si acabara de salir de la ducha sin secarme.

La azafata me miró y me dijo: ¿Deseas algo para los nervios?

Yo sabía que no era nervios. No estaba nerviosa. Pero tampoco sabía qué era. Solo sabía que mi cuerpo ya no me respondía. No usaba abanico, solo tenía el aire del avión directo, y a los cinco minutos pasó.
Pensé que ya estaba. Pero volvió. Cada diez. Cada quince. Cada veinte minutos. Doce horas de vuelo. Doce horas de caos corporal.

A mi lado, una mujer muy alta pidió cambio de asiento porque no podía estirar las piernas, el avión no estaba lleno. No saben el alivio enorme que sentí cuando se fue. No por el espacio, sino porque nadie me estaba mirando sudar así. Nadie estaba observando ese descontrol. Tenía 51 años. No sabía que eso podía pasar.
Después vino el insomnio. Eso me causaba estrés y ansiedad porque sabía lo perjudicial que es no dormir. Me levantaba, me acostaba, me sacaba el pijama, me lo volvía a poner. Era invierno en España y yo no encontraba mi temperatura.

Mientras tanto, mi cuerpo seguía cambiando. El cabello se volvió áspero, como escoba. El insomnio me hacía abrir la nevera. Regresé después de tres meses con 8 kilos demás. Todo esto pasó sin que yo supiera que tenía nombre. De esto, ya casi ocho años.

Pero lo peor no fue el calor. Fue la vergüenza. Sudaba en reuniones de trabajo. Con clientes. En espacios cerrados. Y cuando empezaba, yo me sofocaba aún más. Mis abanicos se volvieron protagonistas. No podía salir sin ellos. Siempre dos. De diferentes tamaños. Eran mi salvavidas.

Si alguien me hubiera dicho antes que esto podía pasar, quizá me habría preparado. Quizá habría entendido. Quizá habría tenido menos miedo. Pero nadie me habló de esto.

No todas lo viven igual

Una amiga no sintió nada. Ni calores. Ni cambios bruscos.
Solo un poco de insomnio y obvio, dejó de menstruar.
Ella siempre hizo deporte. Nadaba, bailaba, iba al gimnasio. Comía muchos vegetales verdes. Se cuidaba no por la menopausia, sino porque decía que eso la hacía sentir bien. Nunca tuvo grandes síntomas, no sé si debió a su estilo de vida. Y eso también es verdad.
Pero ahora sé que no hay una sola menopausia. Hay muchas.

Otra, pensó que se estaba apagando

No fue un calor. Fue una sensación de apagamiento.
Antes, se levantaba con energía. Ahora, se levantaba cansada.
No era tristeza. No era depresión. No era ansiedad.
Era como si el mundo pesara más.
Empezó a decirse cosas que nunca se había dicho: “Ya no soy la misma” “Antes podía con todo” “Ahora me cuesta”.
No entendía que no se estaba apagando. Estaba mudando de piel.
Pero nadie le dijo que eso también pasaba. No era que algo en ella estaba fallando. Era un cuerpo reorganizándose. Una identidad moviéndose. Una forma distinta de estar en el mundo. Y como no tenía nombre, parecía un problema.
Cuando nadie te explica eso, te sientes sola. Como si fueras la única. Y cuando eso, no se nombra, duele más. No hay una sola manera de vivir esto. Pero sí debería haber más maneras de contarlo. Porque cuando alguien lo dice, otra se siente menos sola. Y eso ya cambia todo.

Si llegaste hasta aquí, tal vez algo de lo que leíste te tocó.
Tal vez no viviste lo mismo. Tal vez sí. Tal vez fue distinto.
Si deseas, deja tu historia en los comentarios. Porque no hay una sola menopausia. Hay muchas. Y cuando una mujer pone palabras a lo que le pasó, otra deja de sentirse sola.

El nuevo rol de Recursos Humanos

Sostener personas, no solo procesos

Durante muchos años, el área de Recursos Humanos fue vista principalmente como un área administrativa: contratar, capacitar, gestionar planillas y cumplir procesos. Hoy, ese rol ha cambiado profundamente.

Las organizaciones enfrentan nuevos desafíos humanos: desgaste emocional, estrés sostenido, falta de sentido, desconexión y rotación constante. Y en medio de ese escenario, RR.HH. ha pasado a ocupar un lugar mucho más complejo y estratégico.

De lo administrativo a lo humano–estratégico 

Hoy no basta con gestionar procesos correctamente.

Se espera que RR.HH.:

Este cambio no siempre viene acompañado de mayor presupuesto, más equipo o más reconocimiento. Sin embargo, la expectativa está ahí.

Recursos Humanos ya no solo administra personas: sostiene personas.

El nuevo rol silencioso: ser el guardián del bienestar 

A nivel global, se observa una tendencia clara: RR.HH. se está convirtiendo en el guardián del bienestar organizacional.

No como una función aislada, sino como un eje transversal que conecta:

Este rol implica escuchar lo que no siempre se dice, leer el clima más allá de los indicadores y actuar con sensibilidad y criterio.

La presión invisible que pocos ven 

Con este nuevo rol también aparece una presión silenciosa.
RR.HH. es quien sostiene conversaciones difíciles, gestiona conflictos, acompaña procesos de salida, cuida a los equipos… y muchas veces lo hace sin espacios propios de contención.

Se les pide:

pero no siempre se les da:

Cuidar a quienes cuidan se vuelve entonces una necesidad, no un lujo.

El bienestar empieza también por RR.HH. 

Una organización no puede construir bienestar real si quienes lo impulsan están agotados, desbordados o solos en el proceso.

El bienestar corporativo sostenible incluye:

Cuando Recursos Humanos está sostenido, el impacto se multiplica.

Hacia una mirada más consciente del rol 

El nuevo rol de RR.HH. no es fácil, pero es profundamente valioso.
Implica liderazgo humano, visión estratégica y una gran capacidad de sostén emocional.

En Olistiku, creemos que el bienestar corporativo empieza por reconocer esta evolución del rol y acompañar a las organizaciones desde una mirada más consciente, humana y sostenible.

Porque cuidar personas no es solo una función.
Es una forma de liderar.

Los tres retos silenciosos del Bienestar Corporativo

Los retos que no se ven

En los últimos años, el bienestar corporativo dejó de ser un “beneficio adicional” para convertirse en una pieza estratégica de cualquier empresa que busca atraer talento, reducir la rotación y sostener culturas organizacionales sanas.

Sin embargo, hablar de bienestar es fácil. Sostenerlo en la práctica diaria es otro desafío muy distinto.

Más allá de modas o tendencias, hoy existen tres retos silenciosos —y un cuarto del que casi nadie habla— que marcan la diferencia entre una cultura saludable y una que solo simula bienestar.

Este artículo está escrito para ti, que gestionas personas y cultura organizacional, y que sabes mejor que nadie que implementar bienestar va mucho más allá de organizar actividades aisladas.

1. La desconexión entre el discurso y la práctica diaria

Muchas compañías hablan de bienestar, pero pocas lo viven realmente.

Se envían comunicados, se organizan actividades puntuales, se anuncia flexibilidad... pero el día a día no cambia:

Aquí aparece el primer gran reto:

¿cómo pedirle a las personas que cuiden su salud si la propia cultura no lo sostiene?

Uno de los indicadores más reveladores es la participación de la alta gerencia.
Cuando quienes toman decisiones no se involucran, el mensaje silencioso que llega a los colaboradores es claro:

“Esto no es tan importante como parece”.

El bienestar no se delega. Se modela.

2. El agotamiento silencioso de quienes impulsan el bienestar

Las áreas de RR.HH. y Bienestar suelen ser el corazón emocional de la empresa... y también una de las más desgastadas.
Tu rol implica sostener a otros, acompañar procesos humanos complejos y mantener la motivación incluso en contextos exigentes. Sin embargo, muchas veces no existen:

El reto es profundo:

¿Cómo impulsar el bienestar sin agotarte en el intento?

Cada iniciativa requiere negociación, diseño, comunicación y ejecución. Cuando el bienestar se percibe como un gasto y no como una inversión, todo se vuelve cuesta arriba y emocionalmente demandante.

3. La falta de hábitos sostenibles

Muchas empresas apuestan por acciones rápidas: una charla, un taller, un evento puntual.
Pero el bienestar corporativo real no es una fecha en el calendario, es un proceso continuo.
El verdadero reto está en convertir las iniciativas en hábitos sostenibles, como por ejemplo:

Sin hábitos, las iniciativas se diluyen.
Con hábitos, el bienestar se integra al ADN organizacional.

4. El reto del que casi nadie habla: cómo medir el impacto del bienestar

Este es uno de los desafíos más complejos y, a la vez, una gran oportunidad.

Medir bienestar no es contar cuántas personas asistieron a una actividad.
El valor real está en el cambio que se produce en las personas y en la organización.

Sin embargo, muchas áreas de RR.HH. se enfrentan a preguntas difíciles:

Lo que no se mide, tarde o temprano se cuestiona.
La medición se convierte así en el puente entre el bienestar y la toma de decisiones estratégicas.

Hacia un bienestar real, no cosmético

Las empresas que hoy están transformando su cultura son aquellas que comprenden algo esencial:

El bienestar no es un programa. Es una forma de relacionarse con el trabajo.

Esa transformación comienza con pequeños cambios consistentes, con liderazgo presente y con herramientas prácticas que acompañen a las personas en su día a día.

Desde Olistiku, acompañamos a las organizaciones a construir culturas más humanas, sanas y sostenibles, donde el bienestar se viva en la práctica y no solo en el discurso.

Si gestionas personas, cultura o clima organizacional, este espacio está pensado para ti.

Tu labor no siempre es visible, pero sí profundamente valiosa.

Bienestar corporativo con impacto real

Lo que diferencia a las empresas que cuidan de verdad

Durante los últimos años, el bienestar corporativo se ha instalado en muchas organizaciones. Talleres, charlas, actividades puntuales y fechas conmemorativas
forman parte de la agenda anual de muchas empresas. Sin embargo, no todas logran el mismo resultado.

La diferencia no está en hacer más actividades, sino en generar impacto real.

Cumplir no es lo mismo que cuidar

Cumplir suele verse así:

Estas acciones pueden tener buena intención, pero su efecto es limitado. No transforman la experiencia laboral ni sostienen a las personas en el tiempo.

Impactar de verdad es otra cosa

Las empresas que generan impacto real entienden que el bienestar:

Aquí el bienestar deja de ser un evento y se convierte en una práctica constante.

El rol clave de RR.HH. (y su tensión silenciosa)

Quienes gestionan personas viven una paradoja frecuente: se les pide mejorar clima, compromiso y salud emocional, pero muchas veces sin el presupuesto, el tiempo ni el respaldo necesario.

Cuando el bienestar no es visto como inversión estratégica, RR.HH. queda atrapado entre:

Generar impacto real requiere que el bienestar sea comprendido y respaldado desde la toma de decisiones.

Señales claras de una empresa que cuida de verdad

Más allá de los discursos, estas empresas muestran comportamientos visibles:

No es perfección, es consistencia.

Cuidar no es cumplir

El bienestar corporativo con impacto real no se mide solo por cantidad de actividades, sino por la calidad de la experiencia que viven las personas al trabajar.

Cuando una empresa cuida de verdad, se nota.
En el clima, en la energía, en la forma de relacionarse y también en los resultados.

En Olistiku, creemos en un bienestar corporativo humano, consciente y sostenible, que acompañe a las organizaciones más allá de lo superficial y genere cambios reales en la forma de trabajar.

Conoce el Secreto de las Zonas Azules

¿Sabías que existen muchos lugares en el mundo en el que la esperanza de vida es mucho mayor?

¡Hay un gran porcentaje de personas que logran vivir más de 110 años!

Después de que el demógrafo belga M. Poulain y el médico italiano G. Pes descubrieran una población en Cerdeña-Italia donde la población vivía notablemente por mucho más tiempo, el investigador estadounidense y miembro de la National Geografic, Dan Buettner, viajó por el mundo con la finalidad de identificar otros lugares donde hubiera una gran cantidad de personas longevas, llamando a estos lugares las “Zonas Azules”.

Después de la primera zona azul encontrada en Cerdeña, se sumaron cuatro más: Okinawa-Japón, Icaria–Grecia, Loma Linda-California, y la Península de Nicoya en Costa Rica. Cabe recalcar que cada una de ellas cuenta con características particulares. Por ejemplo, en Cerdeña se encuentra la mayor concentración de centenarios del mundo; en Icaria, la demencia senil tiene los niveles más bajos en su población; en Loma Linda existe una comunidad de adventistas, cuya esperanza de vida es 10 años superior al promedio de los estadounidenses; y en Nicoya se encuentra la segunda comunidad de centenarios más grande del mundo.

Interesante ¿no? ahora quiero que conozcas un poco más sobre una de las zonas azules más peculiares, la Isla de Okinawa en Japón, posiblemente la zona cero de la longevidad mundial y en donde habitan las mujeres más ancianas del mundo. Aquí existe la mayor esperanza de vida y las personas viven más de 100 años, además de que mueren rápidamente sin ningún dolor mientras duermen. Su período de morbilidad no supera el año, a diferencia de muchos otros lugares en donde el sufrimiento de morbilidad (años malos que se padece al final de la vida) son de 3 años a más.

¿Pero qué hace tan longeva a la gente de Okinawa?

Las personas en Okinawa se alimentan inteligentemente. Por ejemplo, su dieta se basa en vegetales y plantas; además, consumen un tipo de melón que baja el azúcar en la sangre. Otro aspecto interesante para recalcar es que tienen una frase muy peculiar que dicen antes de comer, que es “Hara Hachi Bu” que les recuerda que no deben comer hasta estar llenos sino hasta el 80% de su capacidad. Por último, su rutina diaria de trabajo los hace ejercitar naturalmente.

Por otro lado, participan en grupos sociales desde temprana edad llamados MOAI, creando verdaderos lazos de amistad donde se apoyan mutuamente a lo largo de la vida. Incluso existen personas que con más de 90 años siguen perteneciendo a algún grupo y otros continúan reuniéndose en casa de alguno de ellos después de los 100 años. Increíble ¿verdad? ¿Y qué hacen? pues beben Sake de Artemisa (tipo de bebida alcohólica), conversan recordando su juventud, sobre algún problema que pudieran tener, sobre la vida, sobre cómo ayudar a la comunidad, entre otras cosas.

En síntesis, se presume que existen diversos factores que serían los responsables de una vida más longeva, pero básicamente radica en el estilo de vida de estas personas, según los resultados de la investigación, resaltando uno de los factores de mayor importancia, “La vida en comunidad”, lo que nos hace pensar que la salud va más allá de la comida que va en el plato, y que la nutrición en otras áreas de la vida (como el ambiente en que viven, las personas que los rodean, los amigos, las relaciones, el propósito de vida, el aporte a la comunidad) es mucho más relevante.

Para terminar, si desean una vida longeva no dejen de ejercitarse, no dejen de incluir plantas y vegetales en su dieta, no caigan en la gula y recuerden "Vivir en comunidad".

La vida en comunidad trata de aportar, de ayudar, de compartir, de autocuidarse y de Disfrutar...

¿No bajaste de peso con esa dieta? Quizás debas leer sobre la Bio-individualidad.

¿No bajaste de peso con esa dieta? Quizás debas leer sobre la Bio-individualidad.

La primera vez que escuché el concepto de “Bio-individualidad” fue en mi formación como Health Coach, y la verdad me encantó esta filosofía del IIN. Ahora es cuando entiendo, porque una misma dieta para bajar de peso funciona para una persona y no para otra.

Te explico, la bio-individualidad se basa en que cada ser humano tiene necesidades únicas que cambian a lo largo del tiempo.

Entonces, si las personas son tan diferentes desde la genética, corren el riesgo de hacer malas elecciones, al pretender hacer cosas por moda o por presión social, en vez de explorar o de experimentar sus propias necesidades.

La bio-individualidad también aplica al estilo de vida, por ejemplo, a mí no me van bien los lácteos, pero conozco a quienes les va super bien; algunos se vuelven ansiosos cuando toman café, mientras que a otros los energiza; lo mismo es con la actividad física, habrán personas que les guste trotar y estar en contacto con la naturaleza y otras preferirán ir al gimnasio, y ambos son correctos mientras tengan esa sensación de bienestar y felicidad. Lo mismo sucede con otras áreas de la vida, como la profesión, las relaciones; recuerda que todos tienen ideas y gustos diferentes dependiendo de la crianza, paradigmas, su círculo de influencia, cómo fue su vida a lo largo del tiempo... ¿Te das cuenta? nadie vivió tú vida, por tanto, es imposible que tengan las mismas necesidades.

Quiero mencionarte algunas variables que nos hacen únicos, una de ellas es el ADN, otras, la manera en que llegaron al mundo, si fue por parto normal o cesárea, en que circunstancias nacieron, con qué los alimentaron así como otros factores que van adoptando a medida que van creciendo, y aunque cada uno de ustedes pueden controlar su estilo de vida, por lo general no lo hacen y no lo hacen porque no es fácil; sino todos seríamos saludables.

En conclusión, tú que conoces mejor que nadie tu cuerpo, eres la persona idónea para elegir los alimentos correctos para tu salud, la actividad física que te cause felicidad, cultiva un ambiente familiar armonioso y busca la dieta ideal, esa que cubrirá tus necesidades específicas.

Te invito a explorar y a experimentar nuevos hábitos saludables para mejorar tu salud, cuando los encuentres, quédate con lo que te funciona y desecha lo que no.

No te pierdas el artículo "La dieta Perfecta para el verano"

¡Descubre el Verdadero Estrés!

¡Descubre el Verdadero Estrés!

¡Qué estrés! era una de las frases que solía repetir muchas veces durante el día, sobre todo cuando trabajaba en el mundo corporativo, relacionaba el estrés con todo, si tenía hambre decía “Qué estrés,” y así para subir o bajar las escaleras, para ir al baño, para tomar agua, hasta para reunirme con mis amigas, siempre era un “estrés” no sé en qué momento apareció esta palabra en mi vocabulario.

¿Deseas ampliar la información?

Suscríbete a olistiku.com para seguir leyendo esta entrada exclusiva.

Suscríbete ahora

Receta Leche de Avena

Conocida como leche de avena, pero en realidad no lo es, sino es una bebida vegetal derivada de la avena, es muy hidratante y se obtiene de mezclar el cereal con el agua, es un sustituto de la leche para los veganos, de bajo contenido calórico, nutritiva y se prepara rápidamente (15 min.), además es económica y fácil de digerir.

La Dieta Perfecta Para el Verano 2021

Y llegó lo que todos esperaban, "el verano", y seguro estas desesperadita buscando esa dieta que te baje algunos kilitos para mostrar ese bikini hermoso que te compraste, pero lamento tener que desilusionarte, porque “LA DIETA PERFECTA NO EXISTE” No existe, No existe, No existe...

No Creerás todo lo que te voy a contar sobre la Avena

No Creerás todo lo que te voy a contar sobre la Avena

Cada vez que escucho la palabra avena se me viene a la mente la imagen de un desayuno... será porque es uno de los superalimentos que consumen deportistas y promocionan a diario en los diferentes medios de comunicación, pero no sólo la consumen deportistas, sino personas en general en todos los continentes por sus múltiples beneficios.

¿Deseas ampliar la información?

Suscríbete a olistiku.com para seguir leyendo esta entrada exclusiva.

Suscríbete ahora